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¿Pueden nuestras emociones afectar a nuestra piel?

Tu estado de ánimo cambia tu piel.

La psicodermatología es una ciencia que explica la estrecha relación entre la psicología y la piel, estudia las causas psicológicas de determinadas patologías dermatológicas. Una de las conclusiones confirmadas por la dermatología es que el estrés puede provocar dermatitis atópica, psoriasis y acné.

Sin embargo, no solo la situación a largo plazo se verá reflejada desde el exterior, sino que todas las emociones que vivamos serán inmediatas, ya que cuando nos enamoramos, nos sentimos nerviosos o tristes, el cuerpo liberará diferentes hormonas y otras situaciones cotidianas.

NERVIOSISMO

Si los nervios son causados ​​por una situación positiva (buenas noticias, cambios deseados, etc.), entonces el efecto en la piel es muy agradable. Cuando suceden cosas emocionantes en tu vida y tu cuerpo siente adrenalina, los diminutos capilares que recorren tu piel se expanden. Por tanto, tus mejillas obtendrán un buen color en tus mejillas, y tu piel lucirá más hidratada y jugosa.

AMOR.

Cuando alguien “Irradia luz” se suele decir de aquella persona que está viviendo una época de felicidad causada, a menudo, por el hecho de estar enamorada. Ese ‘brillo’ no es una simple figuración adoptada por el lenguaje popular, sino que realmente se produce en la piel de los enamorados. Cuando se establece un vínculo con otra persona, tanto amoroso como familiar o de amistad, el organismo libera oxitocina, también llamada la ‘hormona del amor’, que tiene efectos muy positivos sobre la belleza de la piel. Por un lado, repara las células y hace que reciban mayor cantidad de oxígeno, teniendo un efecto anti-edad -que puedes potenciar de estas cinco formas – y haciendo que la piel luzca más saludable. Por otro, la oxitocina regular los niveles de cortisona, una hormona relacionada con el estrés que puede afectar negativamente a la piel.

ESTRÉS.

Aunque muy cercana a la ansiedad, esta emoción no tiene por qué tener una causa negativa. Eso sí, el efecto del estrés sobre las hormonas es el mismo que el que tiene la ansiedad : un aumento del cortisol y unas consecuencias similares sobre la piel. Los círculos oscuros que rodean los ojos de las personas muy estresadas, su aspecto cansado y el tono grisáceo de la piel se deben a esta hormona. Como complemento a los efectos hormonales, la tensión muscular que sufres cuando estás estresada se extiende hasta tu rostro y hace que mantengas expresiones como fruncir el ceño o levantar las cejas durante horas. Si esto no es suficiente para que las arrugas ganen poder, ante una situación de estrés el cuerpo se prepara para reaccionar peleando o corriendo, por lo que la sangre abandona la superficie para concentrarse en los músculos, reduciendo el aporte de nutrientes de la piel.

TRISTEZA.

Las personas tristes prefieren quedarse en casa para no recibir la necesaria y beneficiosa vitamina D proporcionada por los rayos del sol, ni los tonos saludables que puede conseguir el bronceado claro. Además, debido a la tristeza, los vasos sanguíneos se contraen, lo que hace que la piel se vuelva más blanca. Y llorar no es algo bueno: hace que las patas de gallo alrededor de los ojos sean más prominentes y la sal de las lágrimas puede deshidratar la piel.

ANSIEDAD.

En situaciones de ansiedad, preocupación o miedo, el cuerpo libera cortisol. Los niveles altos de esta hormona pueden causar inflamación de las células de la piel y aumentar la secreción de sebo, dando lugar a la aparición repentina de granos o acné. El cortisol también puede causar una disminución del ácido hialurónico y del colágeno en las células de la piel, lo que produce piel seca y más arrugas. Finalmente, afecta el sistema inmunológico porque lo dormirá ante el miedo para “ahorrar recursos” y por tanto nos dejará más expuestos a contraer enfermedades.

Recordemos una sabia frase: “El dolor es inevitable y el dolor es opcional”.

No podemos dejar de sentir emociones, ni debemos dejarlas de vivir, pero cuando aprendemos a controlarlas, nuestro cuerpo lo agradece y se nota a través de la piel.

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