Vístete con amor.

Me acuerdo que mi madre me decía, “te gusta la ropa eh!!” Y yo le decía, “nooo“, porque fui mucho tiempo con ropa desgastada, por falta de dinero y me sentía culpable si quería comprarme algo bonito. Pero en realidad sí que me gustaba y mucho.

Pero aunque esa es otra historia, a mí sí que me ilusiona la ropa. Creo que más allá de la apariencia estética, la moda forma parte de una de las ramas del arte. Y nosotros podemos ser sus musas cada día.

La ropa te puede hacer sentir bien, puedes ser creativa con ella, puedes encontrar tu estilo, tu ropa dice mucho de ti y puedes mostrarlo con orgullo o con vergüenza.

A lo que voy, vivimos en una sociedad totalmente visual, que le da mucha más importancia a lo externo que a cualquier otra cosa.

No soy experta ni mucho menos en moda, pero hay 2 grandes grupos, la moda para las mujeres delgadas y para las que no lo somos. Dentro de este segundo grupo, en el que me incluyo, me he fijado que las modelos que nos representan o muestran esa ropa, suelen ser altas y guapas.

Claro que para mí la belleza tiene otro significado, pero tenemos que entender cómo ha sido educada nuestra forma de mirar y entender la belleza.

Sigue habiendo discriminación para las que somos bajitas y rellenitas.
Eso nos pone más difícil el aceptar nuestro cuerpo, el aprender a amarlo, el no avergonzarnos de él.

Yo, ha llegado un momento en que me es imposible adelgazar o dejar de comer para conseguirlo. Creo que mi cuerpo intenta hablarme, intenta decirme de todas las formas posibles que me acepte tal como soy.

Eso me hace pensar que quizás la que no estoy mal soy yo o las que sienten lo mismo que yo. Quizás quién está mal son los que pretenden decirnos quienes  son bellas y quienes no.

Vivimos bajo manuales, sobre lo que está bien o mal. Pero quién escribe esos manuales?. Por qué les permitimos que esas personas condicionen nuestras vidas?. Para qué?.

Ya es hora de no avergonzarnos de nosotras mismas, de salir a la calle y aunque nadie nos quiera, sentir que si nosotras conseguimos querernos, eso ya es más que suficiente y todo un logro.

Debemos seguir nuestro viaje, salir de la oscuridad en la que nos prefieren y decir alto y claro, lo que sentimos y queremos.

No somos menos que nadie, por no entrar en sus patrones de belleza. Lo que sentimos no es menos importante porque hayamos aprendido a ser invisibles. Es igual de importante, aunque sea una nimiedad.

Cada persona somos un alma, bella en sí misma. Cada persona valemos un tesoro porque estamos vivos y tenemos el regalo del tiempo, ese que nos permite ser felices y de alguna forma hacer felices como mejor sepamos a los demás.

Quizás hacer felices a los demás suena demasiado pretencioso, además, nadie tiene ese poder. Me refería a darnos a los demás. Si somos invisibles, nadie puede disfrutar de nuestra luz y estoy segura que todos tenemos algo que dar.

Si queremos un mundo mejor para nuestras hijas e hijos, no podemos hacer nada siendo sumisos. Bajo el manto de la invisibilidad nada puede cambiar, no se pueden mover las fichas del tablero de juego.

Creo que la única forma de salir de ese silencio y de ese espacio en blanco, es amándose a una misma, seamos como seamos y sintamos como sintamos.

Empecé hablando de moda y terminé hablando de amarse, pero la moda, la ropa, forma parte de ti, porque creo que todo habla de una misma, las palabras, los silencios, las miradas y ese espacio y tiempo que ocupamos en la vida.

Esa eres tú, con lo bueno y con lo malo.

Creo que tenemos que entender que este viaje que es la vida, lo viajas contigo misma y solo de ti depende que sea un viaje espectacular y de alguna forma poder cambiar de rumbo si es necesario y lo necesitas.

La verdadera revolución empieza siempre por amarse a sí misma, a pesar de todo. Con o sin ropa.

“me encantan los vestidos de flores”

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