Venciendo al cerebro.

Cambia tus creencias limitantes

Como continuación al post de ayer, vamos a hacer algo que parece que no sirve, pero a mí sí me está sirviendo y por eso te lo comparto.

Cogemos cada creencia que escribimos ayer y las vamos a transformar en otra creencia, pero esta vez en positivo y en tiempo presente.

Voy a usar las que puse de ejemplo.

.- Para estar delgada no debería comer nada.

.- Todo lo que como me sienta bien y me adelgaza.

.- Si fuese guapa, tendría más oportunidades de trabajo.

.- El trabajo que me merezco me va a valorar por lo que puedo aportar profesionalmente.

.- Si tuviese un buen cuerpo agradaría más al amor de mi vida.

.- El amor verdadero de mi vida me va a querer y aceptar tal como soy, si no es que no es el amor de mi vida.

.- La gente me respetaría más si tuviera una buena imagen.

.- La gente que vale la pena me ve bella siempre.

.- Tener buen cuerpo me permitiría estar segura de mí misma.

.- Estar segura de mí misma me permite tener un cuerpo bello, porque sé apreciar todo lo que mi cuerpo me aporta realmente.

.- Tener sobrepeso provoca asco en los demás.

.- El asco es una percepción individual que a mí no me condiciona.

.- Estar gorda me vuelve invisible.

.- Sólo quiero ser visible para las personas que merecen la pena, porque no tengo miedo que las demás personas me dañen.

.- Estar gorda hace que los demás me menosprecien.

.- Sólo me van a menospreciar si yo lo permito, para el resto, los ignoro.

.- Nunca podré adelgazar.

.- Siempre puedo cuidar mejor a mi cuerpo.

.- Nunca me van a querer estando tan gorda.

.- Siempre me voy a querer a mí misma.

Hay creencias que tenemos muy arraigadas en el cerebro (que es el que en definitiva rige nuestro cuerpo) porque quizás en algún momento de nuestra vida (seguramente de niñas) tuvimos miedo o vivimos alguna experiencia desagradable.

Cómo no teníamos ningún recurso para sentirnos protegidas, nuestro cerebro, que se preocupa por nuestra integridad física buscó una solución, en este caso, creencias limitantes, que seguramente las debió escuchar o aprender en algún sitio.

Pero tenemos que entender que esas creencias por muy buena intención que tuvieran, sólo nos están limitando y condicionando nuestro presente y el futuro.

Podemos cambiarlas, pero cómo?, pues copiando una y otra vez las frases que las contradicen, hasta que nuestro cerebro se de por vencido y se rinda.

Lo intentas conmigo?

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