Mudanza

Pues sí, nos hemos mudado.

Las mudanzas siempre son un volver a empezar, es como cerrar capítulos y abrir otros. Conocer personas nuevas que antes ni podías imaginar que existían. Volver a lo desconocido. Sentir de nuevo la incertidumbre. A veces creo que si fuera joven, nunca hubiera dejado de mudarme. Hubiera probado cientos de países, culturas, gentes. Pero he empezado tarde a hacerlo así que supongo mis posibilidades han disminuido bastante.

Pero bueno de lo que tenía muchas ganas era de volver a reencontrarme en este rinconcito.

He estado pensando bastante sobre qué seguir escribiendo por aquí y he decidido, mejor dicho sentido, que no quiero dar lecciones a nadie, ni decir qué debe hacer o dejar de hacer.

Creo que cada persona ya lo sabe y yo no soy quién para dar lecciones de nada. También sé que lo que comparta por aquí poco puede aportar a las personas que dediquen su tiempo a leerme. Pero realmente, me doy cuenta que una de las pocas cosas que realmente me hace feliz es escribir.

Aunque no sepa sobre qué y siendo consciente que sea lo que sea nunca va a ser mejor que nada de lo que mucha gente escribe.

No es falsa modestia. La edad me está dando cierta libertad para decir lo que pienso y esa es la realidad, no es hipocresía.

Lo que me hace pensar todo esto es cuántas horas dedicamos al día a hacer cosas que no nos gustan?. Seguramente demasiadas. Lo hacemos por necesidad, por monotonía, por comodidad?. Creo que sí.

Reconozco que envidio a esas personas que hacen magia cuando escriben. Igual que con la música o con la pintura. O con las estatuas o las catedrales. El arte en definitiva. Creo que es lo único que nos salva de nosotros mismos.

También nos salva de nuestras miserias y de las de los demás. Nos salva de sentir miedo, porque mientras estamos disfrutando de esa magia, es como si la vida respirara y dejamos de pensar, por tanto, no permitimos que el miedo nos guíe.

Cuando vives el arte, no hay incertidumbre, solo existe eso. Sea cuál sea la emoción que haya compartido esa persona que ha creado. Quizás es lo más semejante a Dios o al universo o a lo que sea de dónde vengamos.

Aunque para mí creo que venimos del amor. Sin amor, nunca hubiéramos nacido, nada se habría creado.

El tema es que hay tanto mundo allá afuera. No sé en qué momento pensé que establecerse fijo en un sitio era bueno. No me arrepiento de todo lo que he vivido aún no habiendo viajado, pero qué me hizo pensar que eso era bueno?.

Hay circunstancias que nos cortan las alas o vamos quedándonos sin plumas y no nos damos ni cuenta.

Porque después cuando queremos volar, es tarde. Por eso, espero que mis hijos vuelen, no sé si alto, pero sí lejos. Que vayan y vengan. Que vivan con miedo si es necesario, si tienen que sentir algo que lo sientan sea bueno o malo, pero que vivan. Que el miedo no les paralice, al contrario, que sea el que les motive a arriesgarse.

Mientras, esperaré a mi próxima mudanza. Espero que la próxima sea a mi casa soñada, pequeña, con un huerto al lado, rodeada de campo y con aroma a flores y pasteles.

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