El precio del sobrepeso.

Foto de Dazzle Jam

Me gustaría sobretodo que si alguien lee esto no lo perciba desde el victimismo.

Solo pretendo trasladar un poco algo de lo que podemos sentir las personas con sobrepeso, desde mi propia visión subjetiva.

Vivimos en una sociedad en la que se valora mucho al cuerpo. Por salud, por estética, por belleza.

Tener sobrepeso no se puede incluir en ninguno de esos grupos. Aunque haya quién se esfuerce en romper esos estereotipos.

Estéticamente el sobrepeso no conlleva belleza. Con lo que respecta a la salud el sobrepeso se considera un trastorno que habla de enfermedad. Así que tener sobrepeso se transforma básicamente en un problema para quienes lo sufrimos.

Las personas creen que quién tiene sobrepeso es alguien sin fuerza de voluntad, por tanto, alguien débil. Cuando creemos que alguien es débil la mayoría de personas se cree con el derecho de poderlas maltratar o menospreciar de alguna forma.

Sé que el sentimiento de sentirte inferior es un sentimiento y te lo puedes creer o no. Sé que si no te lo crees tu vida pueda ser un poco mejor.
Pero hay quién en un momento u otro, nos lo hemos creído.
Y creo que no tenemos ninguna culpa por ello. Nadie se merece ser menospreciado ni por su color de piel, ni orientación, ni físico, en definitiva, por nada.

Todos nos merecemos respeto.

Pero en algún momento, aparece el amor en escena, teniendo sobrepeso.

Tenemos que ser sinceros, ponemos a alguien delgado al lado de alguien con sobrepeso y estoy segura que generará más atracción la persona delgada que la que tiene sobrepeso.

No habría problema ninguno si a esa persona con sobrepeso esas cosas no le afectaran, pero eso a veces no ocurre y sí, afectan.

Poco a poco esa falta de atracción, sea física o emocional, acaba generando frustración y desesperanza en esa persona.

Todos necesitamos amor. Dudo que haya alguien que no lo necesite.
Demostrar esa necesidad no es de débiles, solo es una forma de mostrar nuestra humanidad.

A veces sientes esa distancia, la sientes en la piel. Notas las miradas, los gestos. Notas que no hay brillo en la persona que te mira. Notas sus juicios, sus prejuicios y piensas, qué puedo hacer para cambiar eso?.

Porque después de tanto tiempo te has creído que hay algo malo en ti. O demasiada grasa en el culo, o en las piernas, o en todo tu cuerpo.
Te lo crees aunque sabes perfectamente que esas opiniones son ajenas, pero le das vueltas y vueltas para poder mirarte en el espejo y poder creerte que te gustas.

Pero no, te cuesta horrores mirarte al espejo y gustarte, por mucho que trabajes tu autoestima, entiendas que tu cuerpo solo te está protegiendo. Te miras, aguantas la mirada un rato y aunque sabes que tienes que aceptarte, en realidad, no lo haces y dejas de mirarte pensando que quizás la próxima vez, habrás perdido algo de peso o simplemente podrás mirarte y dejarás de oír a tu mente criticándote sin cesar.

Así día tras día vas escondiendo más quién eres porque realmente te has creído que no vales la pena.
Sé que mucha gente dirá, tienes que cuidarte, comer menos, hacer ejercicio, tantas cosas. Sé que de alguna forma eso te hace sentir más culpable si cabe, por no tener un cuerpo perfecto. Porque o no te gusta hacer ejercicio o hay comidas muy ricas para tener que privarte de ellas.

Y sé que no hay cuerpos perfectos, sé que hay publicaciones que se esmeran en mostrar las imperfecciones de esas personas a las que se supone un cuerpo bonito.
Pero es más de lo mismo, muestran sus fallos porque saben que eso demuestra que son susceptibles de ser atacadas porque se supone que están “defectuosas”.

Es la visión que tiene todo el mundo. Que el cuerpo o es perfecto o está defectuoso. Como si a la sociedad le interesara que todos fuéramos perfectos. Pero es que en realidad sí le interesa porque de eso hacen negocio.

El negocio está en aprovecharse de nuestra falta de autoestima. De nuestro silencio, de nuestro negarnos a nosotras mismas porque creemos que solo nos podemos valorar a través de los ojos de los demás.

Y no, tengamos grasa acumulada, nos sobren kilos o nos falten, seamos como seamos, seamos o no bellas, perfectas, imperfectas, somos seres únicos.

No somos el clon de nadie. Ni deberíamos desear serlo. Nuestra imperfección, sea la que sea, nos hace únicas y esa debería ser la única y real belleza.

Que nadie nos venda ninguna moto, ni ninguna crema, ni nada porque nos sintamos menos y queramos sentirnos más. No.

Ahora ya no. Nadie debería decirte qué mejorar, nadie debería hacerte sentir menos y si alguien lo hace, debemos tenerlo claro, ese alguien se equivoca.


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