Cuentos para soñar.

Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños cada noche leíamos cuentos. Imagino que esta imagen se suele repetir en muchos hogares.

Sé que ya solo son recuerdos, pero eso que viví con ellos no volverá.

Doy gracias a que lo pude vivir, el poder estar con ellos, oírles reír, sus preguntas, sus risas, se han quedado para siempre en mi alma.

Eso me hace pensar en lo importante que resulta vivir el presente. Hacer que de alguna forma, ese presente nos invada todo ese instante, de una manera tan preciosa que sea algo imposible de olvidar.

Si me pudiera quedar con algo de ese pasado sería el momento en que nos íbamos a dormir y leíamos cuentos. En esa habitación éramos ellos, yo y nuestra imaginación.

No cabían miedos, ni preocupaciones. Solo su inocencia, esa que ahora me cuesta tanto encontrar en el resto del mundo.

A veces pienso que ojalá algo de ella se hubiera quedado entre esas letras, entre esos cuentos, para poderlos volver a abrir y poder leer historias y así reencontrarme con esa bola de oxígeno que representa las ganas de imaginar, las ganas de vivir aventuras llenas de colores y formas.

Creo que nuestra vida no sería nada sin los sueños. Seríamos robots. Los sueños son el hogar de nuestras ilusiones, el hogar de nuestra alma, de nuestra inocencia. Los sueños tienen aroma a libertad.

Ser madre a veces es duro, no sabes literalmente por donde tirar, no sabes en dónde te estarás equivocando, pero siempre he pensado que mis hijos me dan mucho más de lo que yo les doy a ellos.

Con ellos aprendo, con ellos pude saber lo que era volver a ser niña, volver a soñar, volver a creerme la protagonista de una historia. Con ellos pude sentir que es un regalo precioso vivir la vida y poder creer que la vida puede convertirse en un sueño para ellos y también, porqué no? para mí. Si apagáramos la imaginación nuestra vida se convertiría en algo oscuro, sin sentido.

Si no soñáramos, como podríamos convertir la vida en algo precioso con lo que poder disfrutar a cada instante?.

Da igual la situación en la que me encuentre, tú, yo, cualquiera, da igual, siempre tenemos la posibilidad de soñar, de imaginar una historia y quién sabe si algún día esa historia no puede hacerse realidad?.

Eso me dieron los cuentos, eso me dan mis hijos, aunque ya no sean niños, las ganas de vivir, las ganas de soñar e imaginar siempre una vida llena de historias preciosas. Vivirlas con las personas que amamos, siempre al lado, aunque estén lejos, que para eso sirve la imaginación que nos dan el amor y los cuentos.

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