Cómo amarse a una misma.

Mujer, cuarenta y muchos. Amiga de la fuerza de la gravedad por obligación. Con hijos, o sin hijos. Con hijos mayores o pequeños. Casada o divorciada. Con pareja o sin pareja. Con mucha vida ya vivida y con días buenos y otro no tan buenos.

Cómo amarse a una misma? cuando estamos rodeadas constantemente de información sobre eso. Cómo cuidarse? cómo comer mejor? qué dieta seguir? qué ejercicio es mejor?. Cómo mejorar tu autoestima?, porque la tienes baja y lo sabes. Cómo reinventarse, como romper con lo viejo y lo que te daña?. Cómo hacer que no te afecte el desamor de los demás o el tuyo propio? decenas de preguntas sin respuesta para rellenar información de todo tipo.

Es un bombardeo que no cesa y lo que de verdad estás recibiendo es que tal y como te quieres no está funcionando, porque sino, sencillamente, no estarías buscando y rebuscando en libros, en vídeos, podcast, como encontrar la fórmula para mejorarte a ti misma.

Por tanto, eso no es suficiente y en consecuencia, tú no eres suficiente. Ese el mensaje que te cala e impregna toda tu mente y muy probablemente tu alma y tu corazón.

“Tú no eres suficiente, debes mejorar”, como titular de tu vida.

Puede que el área de tu vida a mejorar sea en el plano amoroso, en el plano profesional, en el personal, da igual, siempre hay algo pendiente en tu lista y si tú lo olvidas, algo o alguien te lo va a recordar a cada momento.

Hay una distancia muy corta entre el quererse más y mejor a una misma y el “no lo estás consiguiendo, por tanto no te mereces ninguna recompensa por ello, así que debes seguir luchando”.

Pero luchando contra quién? creo que ahí está la raíz del problema. Debes luchar contra ti misma porque debes mejorar.

Cómo vas a amarte a ti misma desde ese lugar?, desde la lucha, desde esa “auto superación” constante que todo el mundo pretende venderte?. Ese es el verdadero esfuerzo, luchar contra ti misma sin tan siquiera amarte como de verdad podrías hacerlo.

Levantarse cada día a veces se convierte en una completa odisea. Te sientes cansada, sin ilusión. Muchas otras veces sabes que tienes que mejorar tantas cosas que no sabes ni por dónde empezar. Probablemente, acabes haciendo todo lo contrario a lo que te habías propuesto.

Y esto te hace retroceder en ese camino que habías planeado emprender. Y la meta a alcanzar en vez de estar cada día más cerca, la ves alejarse sin compasión.

Entonces qué hacer? porque si estás leyendo esto es porque sigues buscando esa fórmula mágica que haga que tu vida sea maravillosa.

Pues siento decepcionarte, me acabo de comer casi una bolsa entera de patatas con sal y además le he añadido una pizca más, así que no veo como puedo recomendarte nada ni ser ejemplo de nada.

Yo solo escribo porque siempre me gustó hacerlo y por eso estoy escribiendo esto, deseando que mientras lo haga, aparezca la magia y convierta mi vida en una maravilla constante.

No sé si va a aparecer, pero mientras las palabras salían de mis dedos e iban a parar a la pantalla del ordenador, me he dado cuenta que la vida sí es maravillosa, que puedo escribir, que puedo quejarme, que puedo no quererme como debería, puede que ninguna de mis áreas pendientes esté tan siquiera cerca de los límites aceptables, pero estoy respirando y sé en mi fuero más interno que eso ya es un puñetero milagro.

Pero bueno, quizás podría decirte lo que a mí me está sirviendo un poco para quererme de verdad, con ese amor que me gustaría haber recibido durante todo mi pasado. Un amor que acepta, un amor que perdona las bolsas de patatas con sal añadida, un amor que comprende a tu corazón, que le escucha, sean las que sean las tonterías que necesite decir en cada momento. Un amor que se ríe contigo y llora cuando necesitas sacar la tristeza.

Ese amor con el que vas a buscar una foto tuya de cuando eras pequeña. Luego da gracias internamente a ese alguien que te la hizo. Después, mira a los ojos de esa niña que fuiste. Entonces, cuando hayas encontrado esa luz que desprendías, ve y rescátala de todo un pasado lleno de lágrimas. Claro que en tu pasado también hubo alegrías, pero por desgracia, las lágrimas necesitan alguien que las consuele. Las alegrías casi siempre son compartidas y por eso, las olvidamos pronto.

Luego, mírala y dile que vas a ser feliz, que no sabes como, ni quizás cuando, pero que vas a hacer todo lo posible para ser feliz. Con lo que tengas, con lo que seas en este momento, tengas o no tengas dinero, tengas o no tengas arrugas, grasa para quemar o no, digas o no digas tonterías, te guste bailar o correr, te guste la playa o los macarrones con tomate. Tengas o no tengas pareja. Dile de verdad, que vas a ser feliz, en cada instante que te acuerdes de ella, vas a llevarla contigo para que no se apague su luz.

Y olvídate de todo lo demás, olvídate de todas las luchas en cualquier ámbito de tu vida, olvídate de escuchar a tu mente cuando te diga qué eso está bien o mal, sobretodo olvida también a quién te diga, como yo, qué tienes que hacer o no, solo haz lo que necesites para ser feliz, para que la niña que fuiste lo siga siendo.

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