Amor, otro día.

Foto de Leon Macapagal

Quería escribir sobre el amor…supongo que tengo ganas de reconciliarme con él, pero no puedo.

Así que quizás otro día.

Pero me moría de ganas de estar un rato escribiendo para sentirme de alguna forma más cerca a mí misma, porque reconozco que si no lo hago, me pueden mis pensamientos, mis miedos, mis ganas de escapar, mis ganas de amar.

Qué malo todo, verdad?.

Dentro de ese berenjenal que tengo en mi mente, siento que cada vez sé menos cosas y tengo menos claras las ideas sobre todo, pero lo que sí siento es que a veces tengo muchas ganas de vivir. Pero vivir, así, en plan sencillo. Alejarme de personas tóxicas, personas hipócritas.

Tengo ganas de escuchar música bonita, comer comida rica, conversar sencillo y reírme si cabe. Mirar al cielo, ver flores, escuchar a los pájaros. Y sentir que mi vida tiene un sentido.

Sí, quiero tener dinero, pero para poder hacer todo eso sin miedo a perderlo.

Tengo una sensación muy desagradable dentro y es que no siento que esté haciendo nada para conseguir el propósito de mi vida. Porque creo que cuando estás en eso camino lo debes notar, yo creo que cuando estás ahí si te miras al espejo debes ver como te brillan los ojos y no ver solo tristeza en ellos.

Me da miedo llegar al final y no haber sentido nunca esa sensación, la de sentir que tu vida está o estuvo en ese camino que fue creado por tu propósito, porque creo que todos venimos aquí con uno. El tema, es encontrarlo…

No creo que nuestro destino en la vida sea solo trabajar para subsistir. Porque así a quién podemos ayudar? Creo que a nadie. Sí, quizás a nosotros mismos, manteniéndonos vivos, pero y ya está?. Eso es todo?

Desde mi temprana juventud que solo he tenido algo en la mente, sobrevivir. Pagar las facturas, la hipoteca o el alquiler, la comida, los estudios…pero no soy capaz de disfrutar sin que alguno de esos pensamientos se me pase por la cabeza a cada momento.

Eso sé que es miedo, porque lo he leído muchas veces. Es el ego que lucha por mantenerte en la zona conocida, que simplemente es esa en la que él se siente a salvo porque no ha conocido nunca nada más. Sobrevivir, aunque el amor duela, o aunque la incertidumbre sea el pan de tu día a día.

Y eso es una vida plena?, creo que no.

Y qué puedo hacer para cambiarlo? pues no lo sé sinceramente.

Quizás ahora mismo, después de dejar ir algunos de mis demonios a través de estas líneas, me siento algo mejor. Yo no sé si esto tiene sentido o lo puedo considerar como el sentido de mi vida, yo diría que no, pero la verdad es que me hace sentir mucho mejor que cuando estoy en lugares en donde no quiero estar o con personas con las que no quiero estar.

Así que quizás mostrando mis miedos o mis “miserias” sea algún pequeño paso que me lleve a empezar a andar hacia el camino que me direccione hacia el propósito de mi vida.

Y repito, creo que todos tenemos uno. Todos. Yo solo intento mostrarme para que los demás, en algún momento también lo hagan y busquen, si es que aún no lo han encontrado, el suyo.

Siempre he pensado que cuando las personas no hacemos lo que nos hace felices en la vida y no nos sentimos bien, no podemos dar felicidad a los demás. Así que no se trata de egoísmo, probablemente, ser feliz y luchar por ello, sea todo lo contrario, generosidad, para con uno mismo y para con el otro.

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