Amor, agujeros negros, Universo y fieras heridas.

Hoy es de esos posts que muy probablemente sean un rollo para ti y no digo que los otros no lo sean, pero es que se acerca San Valentín y me gustaría hablar del AMOR.

Pongo amor en mayúsculas porque bueno, para mí es la energía que lo mueve todo. A pesar de eso, hay una parte de ese amor que podría llamarse romántico que es el que todo el mundo en algún momento de su vida anhelamos.

Pero, ¿qué pasa? Que creo que todos sabemos que ese amor “romántico” tiene un ingrediente principal, la VERDAD. Pero ¿qué pasa también con quienes somos portadores de esa “verdad”?, pues que somos seres HERIDOS. Venimos con heridas en el inconsciente o durante nuestra niñez se nos va hiriendo porque estamos rodeados de seres también heridos.

Todos somos como esos animales que cuando están heridos, atacan, y lo hacemos porque tenemos miedo, por nada más que eso.

No podemos culpar al otro siempre, nosotros también dañamos, a los demás y a nosotros mismos. Nadie tiene la culpa y todos somos responsables en algún momento de nuestra vida. Pero que no te haga creer nunca nadie, que alguien tiene la culpa de algo y que por eso tienes que pagar un castigo.

Pero, y en ¿dónde queda ese amor “romántico” que tanto anhelamos?. Los que no lo tenemos, y creemos en lo más profundo de nuestra alma que nunca lo vamos a tener, sabemos que ese amor no es el que sale en los anuncios. Ese amor tampoco sería el que te acurruca entre sus brazos por la noche, o te dice que todo va a salir bien, aunque hasta ese valdría, pero no, para muchas personas ese amor es el que no te miente, ese amor es el que te muestra su alma tal como es, con rasguños, con heridas mal cicatrizadas, y te la muestra sin miedo, pero sin ataques.

Ese amor es el que te muestra su verdad para haceros más fuertes juntos, es el que cree que con dos es suficiente, ese amor no es el que necesita palabras para definirse, ni regalos, ni etiquetas. Ese amor es el que cura, porque quiere curarse, porque ha entendido que el amor es la mejor medicina.

Ese amor es el que sientes como late, como una fuerza que une esos dos corazones y almas, es la energía que cura esas heridas, que entiende miradas, que rechaza la violencia, las palabras hirientes o cualquier disfraz que use el miedo.

Ese amor no está pidiendo a cada momento, ese amor da, sin condiciones, porque se retroalimenta del amor que da el otro, también sin condiciones.

En ese espacio y tiempo que es capaz de crear el amor, todo es posible, porque no caben los reproches, no caben los errores del pasado, no caben más que las ganas.

Las ganas de sentir ese universo dentro.

Por eso creo que todos llevamos un pedazo de universo en los ojos, para que podamos ver ese amor que es el que mira y ve amor por todas partes, el que vive en el instante presente y no tiene miedo ni al pasado ni al futuro, porque sabe que tiene infinitas posibilidades.

Creo que Einstein lo entendió. No se necesita un día para demostrar nada. Cada día estamos viviendo un infinito mar de posibilidades.

Pero ese amor habita en seres heridos, aunque a veces la luz de ese amor se escapa por esas heridas mal cicatrizadas. Pero mientras no dejemos que el amor nos cure porque entendamos que somos fieras heridas, mientras no creamos que ese amor tiene ese poder, nunca vamos a sentir de verdad el poder del universo dentro de nosotros.

Seremos simples agujeros negros por los que se escapa y se anula la luz que hay en cada uno de nosotros.

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