50, y ahora qué?

Tener o rondar los 50 años tampoco es tan malo como pueda parecer. 

No voy a entrar en la queja ni la autocompasión, por eso voy a buscar cosas positivas de tener esa edad, en este y en posts siguientes.  

Cuando ya has pasado por varias guerras, llega un punto en que cuando por algún motivo se te vuelven a plantar delante de ti alguna de esas batallas, eres tú quién decide si realmente quieres pelear o no. 

Tener esa capacidad de decidir en según qué situaciones te hace sentir momentos de pura libertad. 

En esta edad también puedes elegir sin que te importante tanto, la ropa que te pones, el peinado, o si has salido de casa con maquillaje o no. 

Hay momentos en que te apetece reír o llorar mucho, es depende y ni te planteas de qué depende. Te lanzas a reír, a llorar, a hablar o a estar en el más absoluto silencio. Te importa más como te sientes que lo que piensen los demás de ti, así que te das cuenta que empiezas a vivir esos momentos desde una paz que antes no conocías. 

Empiezas a sentir mucha tranquilidad estando sola, bailando sola, paseando sola. 

Hay quejas de los demás que te parecen una absoluta pérdida de tiempo, supongo que porque empiezas a ser consciente que a ti te queda poco y lo no lo quieres desaprovechar malgastandolo en lamentos que no llevan a nada

Has aprendido a fuerza de bofetadas, que los demás no cambian, que si quieres que algo cambie, debes ser tú quién mire eso desde otra perspectiva, así al menos, acabas consiguiendo que te duela menos. Y llega un momento en que eso que antes tanto te afectaba, ahora sencillamente te resbala. 

Aprendes también a tomar tus propias decisiones, esas que antes generalmente siempre estaban condicionadas por factores externos y casi siempre las tomabas pensando en los demás antes que en ti, ahora, las tomas, si puedes, dependiendo de cómo te van a afectar. Y asumes las consecuencias, siendo consciente que es muy probable que te puedas llegar a equivocar, pero aún así, decidas lo que decidas, lo haces porque te apetece. Te apetece tirarte a la piscina aunque no tenga agua? , pues te tiras. Que tiene agua y no sabes nadar?, pues aprendes a nadar. 

Parece que sacas fuerzas de donde ni te imaginas. 

Porque a veces te miras en el espejo y no te gusta lo que ves, kilos de más, arrugas que aparecen de un día para otro, canas, ojos tristes, pero paso a paso, vas entendiendo que todo eso eres tú y que te ha acompañado toda tu vida y lo seguirá haciendo. Cada día aprendes a quererte y aceptarte un poco más y mejor, porque has visto, que tu cuerpo es el que mejor te ha querido siempre. 

Quizás sean ganas de vivir, vivir la vida a tu manera. De una vez por todas. 

50 años, tu segunda vida

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